PROLOGO: Una carta de Silvia contandome una tarea que le daba a sus alumnos en el Taller de Titeres.
Puse siete; se pueden leer uno, después dos; que sumados dan tres y al último cuatro.
O si no leer de corrido.
O no leer.
LOS HOMBRES DE
I
Sin rulos ni rizos,
El Hombre de Paja;
Su pelo escobizo,
Peina de manera,
Que sus chuzas duras,
Formen una hilera.
Y sobre esa plica,
Intrincada y ruda.
Con empeño aplica,
Aunque no le encaja;
Un gorro de carne.
El Hombre de Paja.
II
Y el de Telgopor,
Trabaja su cuerpo;
Con un rallador.
Sus abdominales,
Con una trincheta;
Y los pectorales,
Con amoladora.
No existe gimnasia,
Tan modeladora.
¡Vaya un espartano,
Como se ha expandido,
Don Poliuretano!
III
De un bello solar,
El Hombre de Sombra;
Tuvo que escapar.
Tan mal escapara,
Que un rayo de sol;
Le rayó la cara.
Quedó en su mejilla,
Un hondo barbijo;
De luz amarilla.
Y eso le molesta,
Como buen sombrío;
Al dormir la siesta.
IV
El Hombre de Leche,
Se ha re-cocinado;
Y es Dulce de Leche.
Se pasa los días,
Tomando yacusis,
De Baño María.
Y es todo su anhelo,
Llegar algún día,
A ser Caramelo.
(Y en una ocasión,
Cuando era de Nata:
Hizo Natación.)
V
Y el Hombre de Sopa,
Con una cuchara;
Se quemo la boca.
Tanto se quemara,
Que todos temieron;
Que se evaporara.
Mas nada de eso,
Tal vez quedó sí,
Algo mas espeso,
Después de la quema,
Ahora es el Hombre,
De Sopa de Crema.
VI
Y el de Celofán,
No puede ir al cine,
Donde todos van.
La gente molesta,
Con su crujiquéos;
Chista y lo amonesta.
Y una amarga queja
Desde el gallinero
Berrea una vieja:
“¡Niño consentido,
piel del caramelo,
Deja de hacer ruido!”
VII
El Hombre de Pila.
En una gaveta,
Se acomoda en fila.
Con otro ejemplar,
De su catadura;
El muy bipolar.
Arman una “Pierna”
Para encanutarse;
En una linterna..
En un “voule-vous”,
Te prenden la radio,
O encienden la luz.
